Memorizando movimientos

Memorizando movimientos

Hace unos días, en otro post de este mismo blog, hablábamos de propiocepción e intentábamos sintetizar el estado actual de la investigación al respecto, mencionando el interés que todo ello puede tener para el instrumentista. Hoy retomamos el argumento precisamente desde ese punto, y nos centraremos en la relación extremadamente directa que la propiocepción tiene con la actividad del intérprete, y más concretamente del pianista.

Francesco Tristano
Francesco Tristano

La propiocepción, tal como recordábamos entonces, es la información que nuestro cuerpo nos da sobre su posición en el espacio y su relación con el entorno. Gracias a la propiocepción sabemos, incluso a oscuras, si nuestro brazo está extendido o doblado, o si tenemos la mano abierta o cerrada, y qué grado de contracción muscular tienen nuestras fibras, entre otras muchas informaciones. Informaciones importantes, para el pianista, que se encuentra a producir el sonido sin tener un vínculo directo con la cuerda y que, al mismo tiempo debe manejar una escritura de extraordinaria diversidad. Todo ello, teniendo como únicos puntos de contacto con el instrumento las yemas de los dedos y una pequeña porción de la suela de sus zapatos. Toda la gestión de nuestra musculatura, de la que tantas cosas dependen en la técnica del piano, y todo el juego de palancas, ángulos y trayectorias que constituyen el fundamento de la técnica del piano depende del control que tengamos sobre nuestro cuerpo.dieta para perder peso

En los Cursos de Piano actualmente organizados por Musikeon y que han cumplido hace poco 20 años, nos hemos volcado desde sus inicios en desarrollar una metodología capaz de integrar el estudio del movimiento en sus diferentes dimensiones. Y la reciente colaboración con el Centro Médico de Rehabilitación Monte Alto viene a rematar una trayectoria que desde hace mucho tiempo se centra en el estudio del piano a partir de un conocimiento detallado del cuerpo y sus recursos.operacion juanete

Control táctil
Control táctil

La consciencia propioceptiva es un elemento fundamental de esta metodología. La preocupación por conducir al alumno hacia el reconocimiento y hacia el desarrollo de una atención focalizada en las áreas anatómicas, la disosicación muscular que le permita trabajar selectivamente con las distintas partes de su cuerpo, el estudio de la biomecánica y de la memoria sensorial consciente del movimiento a partir de un atento análisis de la técnica empleada por cada intérprete: todo ello parte del desarrollo de la sensibilidad propioceptiva. Saber cómo participan ciertos músculos en un movimiento con su consiguiente resultado sonoro, permite focalizar nuestra atención a través de la propiocepción consciente y fijar en la memoria motora un catálogo de sensaciones relacionadas con la concatenación gesto-intención musical.knee active precio

Dimitri Bashkirov en 2009
Dimitri Bashkirov en 2009

Y todo ello se concreta en actuaciones de lo más sencillo, porque la utilización a menudo totalmente intuitiva de la propiocepción en la pedagogía es habitual. En las masterclasses de Musikeon hemos tenido, en estos años, varios ejemplos de ello. Piénsese, por ejemplo, en los comentarios de Dmitri Bashkirov sobre las veces que tocaba en la espalda de sus alumnos algunos pasajes pianísticos problemáticos, obteniendo resultados positivos en la resolución de los mismos. Aquí, tal vez sin saberlo, Dimitri Bashkirov aprovechaba la información emitida por los mecanorreceptores de presión, situados en la dermis de la espalda de sus alumnos, y éstos la transformaban, a través del cerebro, en cantidad de impulso necesario para ejercer presión sobre el teclado con sus propios dedos.usar

Carl Philipp Emanuel Bach: Versuch über die wahre Art das Clavier zu Spielen, Fantasia
Carl Philipp Emanuel Bach: Versuch über die wahre Art das Clavier zu Spielen, Fantasia

Algo similar puede decirse de las frecuentes observaciones acerca de la utilidad de estudiar a oscuras, o con ojos vendados, prescindiendo del control visual. Se trata de una observación con solera, ya que el propio Carl Philipp Emanuel Bach, en su célebre Versuch über die wahre Art das Clavier zu Spielen (I, 1753), sugiere estudiar las piezas compuestas a modo de ejemplos para dicho ensayo a oscuras, es decir eliminando la información visual y facilitando la información del canal propioceptivo. Si bien la propiocepción no suele estar citada como tal en las fuentes que ilustran la historia de la técnica del piano, los ejemplos indirectos como éste no faltan.parasitos humanos

Muchas fórmulas de estudio y prácticas didácticas de lo más cotidiano pueden esconder una atención a la propiocepción. El docente que roza los dedos de sus alumnos para comprobar su relajación cuando éstos no participan en la acción, por ejemplo, estimula la atención sensorial a través de los propioceptores musculares y tendinosos de los dedos, que informan de su estado. Y lo mismo puede decirse de las prácticas de estudio fuera del teclado, en la que la percepción de las distancias se desliga de la información táctil y de la propia información sonora. O, de un modo aún más claro, en el caso del estudio de los cambios de posición, con esa formidable herramienta de estudio que es el detenerse en la nota más arriesgada y allí buscar la posición muscularmente más cómoda para el cuerpo, haciendo así que la mano memorice la información acerca de su posición ideal.drivelan

Charles Rosen (con 80 años) y Elliott Carter (¡con 99!) en la casa de este último, en 2007
Charles Rosen (¡con 80 años!) y Elliott Carter (¡¡con 99!!) en la casa de este último, en 2007

Cerramos con una cita de Charles Rosen, procedente de su libro El piano: notas y vivencias; una cita que sintetiza a la perfección el espíritu de este blog: “No deberíamos deplorar la dependencia del pianista del cuerpo, sino celebrarla: la música no se limita al sentimiento o al intelecto, a la implicación emocional o al sentido crítico, sino que afecta en el momento de la interpretación a todo su ser” (2005: 73). Esa música que implica a “todo nuestro ser”: eso es lo que merece la pena perseguir, día tras día, incansablemente.

Pablo Gómez Ábalos
pianista y profesor de Musikeon

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