Aprendiendo de Michel Petrucciani

Aprendiendo de Michel Petrucciani

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La técnica extraordinaria de Michel Petrucciani sólo pudo existir a través de su cuerpo, tan fuera de lo ordinario. El metro escaso de estatura, producto de la osteogénesis imperfecta que marcó su vida, lo convierte en un músico único en todos los sentidos. Pero precisamente por esa unicidad, Petrucciani es al mismo un ejemplo para todos: es el ejemplo extremo de lo que puede significar explotar los recursos que cada uno de nosotros tiene a su disposición.

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Él, esta adaptación, supo hacerla como nadie. Eligiendo, eso sí, un mundo como el jazz, que deja al músico especialmente libre de adecuar armonías, texturas y líneas melódicas, sin tener que atenerse milimétricamente a las decisiones tomadas por autores que a menudo redactan sus partituras en función de su propia técnica.hallupro

Petrucciani, a pesar de ello, no solía alejarse demasiado de patrones y fórmulas cargadas de tradición. Y por ello su legado está lleno de elementos de interés para cualquier pianista, que bien puede identificarse en él y en sus movimientos a pesar de disponer de un cuerpo tan distinto.germitox para que se usa

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En el siguiente video (un video increíble grabado en Japón en 1998, pocos meses antes de su muerte), esta relación con la historia de la técnica pianística puede apreciarse de un modo especialmente claro, y con ello la particular forma que tenía de llevarla a su terreno. El ostinato de la mano izquierda en el principio, por ejemplo, todo basado en impulsos activos no orientados hacia el fondo de la tecla, sino en dirección longitudinal. Y luego esa larguísima nota repetida, que a partir de 3’03” se prolonga durante 54 interminables segundos, integrando el movimiento vertical de la mano con una creciente participación del brazo. Sin olvidar el uso que daba a su dedo pulgar, que debido a la osteogénesis tenía una movilidad muy insólita, y que él explotaba para efectos contrastantes, a veces a muy corta distancia (hay un breve ejemplo en los pocos segundos que van de 7’40” a 7’47”, en los que se alternan dos acciones totalmente contrapuestas del pulgar derecho).catch me patch me donde comprar

Todo ello, por supuesto, sin renunciar en ningún momento al indispensable balance entre tensión y distensión, entre la puesta en acción de aquellos músculos que nos sirven para realizar el ataque de la tecla y la relajación de todos aquellos que sólo entorpecerían nuestros movimientos. Esta gestión selectiva de la musculatura es especialmente evidente en este segundo video, grabado un año antes que el anterior: una masterclass en la que vemos a Michel Petrucciani acompañando (con una inmejorable técnica de acordes en los que los dedos que no intervienen en la acción están siempre relajadamente apoyados sobre la superficie de la tecla, especialmente a partir de 3’40”) y realizando solos en los que la posición de la cámara, excepcionalmente cercana, permite apreciar en todo su esplendor una técnica digital en la que la firmeza del ataque dependía en gran medida de la relajación de los dedos que no intervenían en la acción (a partir de 4’45”, y también a partir de 11’35”).probolan 50 dávkovanie

No sabemos cuán meditada fuese esa técnica, y qué nivel de racionalización había alcanzado Petrucciani en la gestión de su cuerpo. Pero no podríamos estar más de acuerdo con sus palabras cuando nos recuerda (y lo hace con especial énfasis) que no hay que “buscar” una forma de tocar personal (sus frases a partir de 9’12” son de aquellas que no se olvidan fácilmente), y que en cambio el camino está en la imitación de los grandes, en el intento de aproximarse al legado de aquellos músicos que son para nosotros una referencia. Precisamente en ese camino podemos encontrar con el tiempo nuestra forma de “desarrollar nuestra propia personalidad” (lo dice así, literalmente, en 9’45”), nuestra “manera de hacer las cosas”. Lo que no se refiere, evidentemente, sólo a la gestión del cuerpo, sino al conjunto de nuestra propuesta estética. Toda una lección -una más- de la mano de alguien cuya entera existencia es una lección humana y artística inolvidable.dr farin

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